martes, 8 de enero de 2019

Esequibo Nostrum

*La verdad sobre Guyana*

*Fernando Ochoa Antich*

*@FOchoaAntich*

06 DE ENERO DE 2019

_A mis compañeros de armas_

La intercepción, en aguas territoriales venezolanas, del barco Ramform Tethysm, contratado por la Exxon Mobil para realizar labores de exploración petrolera, con autorización de Guyana, en el bloque Stabroek, por el buque patrullero PO-14 Kariña de nuestra Armada, comandado por el capitán de fragata José Hernández, produjo tres delicadas y preocupantes acciones: la primera, un tweet hecho público por uno de los portavoces del Departamento de Estado norteamericano, Robert Paladino, quien expresó: “Estamos supervisando los reportes sobre la intercepción por la Armada venezolana de un buque que opera en nombre de la Exxon Mobil. Subrayamos que Guyana tiene el derecho soberano de explorar y explotar recursos en sus aguas territoriales y zona económica exclusiva. Llamamos a Venezuela a respetar el derecho internacional y la soberanía de sus vecinos”.

La segunda fue la protesta de Guyana. Su canciller, Carl Greenidge, anunció que presentará una queja ante la ONU por este incidente, el cual calificó de “agresivo, ilegal y hostil”. Sin embargo, ante la evidencia del histórico patrullaje venezolano, que busca preservar y garantizar la soberanía nacional en nuestras aguas territoriales y zona económica exclusiva, la Exxon Mobil, anunció la suspensión de algunos de sus trabajos al oeste del bloque Stabroek.

La tercera fue el sorprendente acto de exaltación y reconocimiento de Nicolás Maduro a la permanente actitud de nuestra Armada de realizar un patrullaje en esas áreas marinas en cumplimiento de su misión constitucional, durante el acto de salutación navideña de las unidades de la guarnición de Caracas. Lo sorprendente de esa conducta radica en que es incompatible con la tradicional política exterior, contraria a los intereses de Venezuela, ejercida por los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, la cual siempre buscó congraciarse con la Comunidad de Países del Caribe, Caricom, para contar con su apoyo permanente en el seno de la OEA y con Guyana, para satisfacer los intereses cubanos. Además, esa conducta contrasta con la asumida en el año 2013 por Nicolás Maduro, con ocasión de la detención  del buque RV Teknik Perdana, por el patrullero venezolano “Yekuana”, cuando se encontraba ejecutando un levantamiento sísmico en el bloque Roraima.

La aplicación de esta absurda y entreguista política exterior se ha reflejado en la inaceptable permisividad mantenida por el régimen chavista-madurista en nuestra controversia con el gobierno guyanés. Ha sido tal su parcialización en contra de los más altos intereses de Venezuela que, en el año 2004, en una visita a Guyana, Hugo Chávez, en una actitud rayana en traición a la patria, afirmó que Venezuela no se oponía a ningún proyecto de desarrollo en el Esequibo, autorizado unilateralmente por el gobierno guyanés, si era en beneficio de su pueblo. Para colmo, en el año 2007, afirmó que la reclamación venezolana se había iniciado por presiones de Estados Unidos para desestabilizar el gobierno de Cheddy Jagan. De esa manera, Hugo Chávez, presidente de la Republica, desconocía todas las reclamaciones que, desde 1841, había realizado Venezuela en contra de la usurpación de nuestro territorio por la Gran Bretaña. Igualmente, Nicolás Maduro, ya presidente de la República, aceptó una invitación a Guyana, días después de que el ministro del ambiente de ese país declarara en San Diego, Estados Unidos, que Guyana había entregado una concesión petrolera a la empresa Anadarko en el bloque Roraima, la cual afecta la fachada atlántica de la zona de reclamación y la del estado Delta Amacuro, ante lo cual guardó absoluto silencio, lo cual pudo haber producido un Stoppel de aquiescencia.

No satisfecho con esta muestra de debilidad declaró, en la rueda de prensa realizada después de la firma del comunicado conjunto entre Guyana y Venezuela, que “recientemente han salido documentos desclasificados de la década del sesenta, setenta y ochenta que demuestran quiénes eran los intrigantes que preparaban una guerra con Guyana” sin valorar que ese planteamiento debilita de tal manera nuestra autoridad moral que puede comprometer el resultado de las negociaciones. Esas declaraciones solo pueden considerarse como un acto de traición a la patria. El problema con Guyana se ha ido agravando como consecuencia de la negligencia de los gobiernos “revolucionarios”. El Tribunal Internacional del Derecho del Mar sentenció una controversia entre Guyana y Surinam, para delimitar las áreas marinas y submarinas, utilizando puntos ubicados en la costa del Esequibo, desconociendo que esa área forma parte de una controversia limítrofe entre Venezuela y Guyana. Ante ese hecho, la Cancillería venezolana, nuevamente, se abstuvo de presentar una formal protesta.

Esa reprochable muestra de debilidad también ha sido evidenciada con respecto a la Comunidad de Países del Caribe. El Caricom, de manera arbitraria, ha querido desconocer que la isla de Aves genera mar territorial y plataforma continental, hecho aceptado por Estados Unidos y Francia en el momento de delimitar las áreas marinas y submarinas con Venezuela. Esta posición inamistosa hacia Venezuela de los países del Caribe debió conducir a la suspensión de las facilidades petroleras establecidas con la creación de Petrocaribe. En términos generales, la deplorable política nacional e internacional de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro ha debilitado significativamente los derechos de Venezuela en su reclamación por el despojo sufrido en el territorio Esequibo. Ante los antecedentes expuestos, no puede causar sino justificada suspicacia la actitud asumida por Nicolás Maduro ante este último incidente. Las reacciones de Nicolás Maduro ante los casos del patrullero “Yekuana” en 2013 y del patrullero “Kariña” son harto diferentes. Aunque, en realidad, lo que ocurrió en ambos casos fue un legítimo acto de soberanía en el cumplimiento del deber de quienes ejercían el mando de ambos buques. En el primer caso fue tratado con particular frialdad, demostrando de esa manera que la actitud del comandante del patrullero había sido contraria a la política exterior, de ese momento, mantenida por el régimen madurista. En el segundo, un justo reconocimiento, pero buscando satisfacer intereses políticos.

El peligro de un fracaso en nuestra pretendida reivindicación territorial se volverá irreversible si Nicolás Maduro toma posesión inconstitucionalmente de un nuevo período presidencial siendo desconocido en su legitimidad tanto nacional como internacionalmente.

Un gobierno, en esas condiciones, no podrá enfrentar con fuerza suficiente la ofensiva guyanesa. De allí que considere que el acto de reconocimiento, a la eficiente actuación del comandante del patrullero Kariña, lo que buscó fue presentar a su gobierno como un firme defensor de nuestra soberanía para que los cuadros militares lo respalden el próximo 10 de enero y los complicados días subsiguientes. En verdad la situación venezolana es casi inmanejable. La única solución posible para superar tan complicada circunstancia es que Nicolás Maduro entienda que se requiere convocar a elecciones generales en un proceso electoral transparente, justo y equitativo. De no hacerlo, continuaremos transitando el camino hacia la destrucción de la República con sus dolorosas consecuencias.

*fochoaantich@gmail.com*

lunes, 19 de noviembre de 2018

Santo Tomás, Hobbes y Laureano

*El Mayor Daño*
Laureano Márquez

Quizá el mayor daño que el régimen ha hecho no es la destrucción de la industria petrolera ni la desaparición del oro ni la quiebra de la agricultura y de la industria; no es ni siquiera el condenar al exilio al 10% de la población, la destrucción del sistema educativo y el haber conseguido que Venezuela tenga la inflación más grande del planeta, que la mortandad de cada día sea solo un dato estadístico, que los niños estén muriendo de desnutrición. El mayor daño lo ha hecho en la demolición del alma nacional, de la esperanza ciudadana, de la dignidad de un pueblo. También han sucumbido —en este asalto a la cordura— el sentido común, la bondad, la tolerancia, la compasión y el respeto. El mayor daño ha sido hecho en nuestros corazones, que se han vuelto incrédulos, desconfiados; que solo ven maldad y traición por todas partes. Ya no confiamos en nada ni en nadie; toda opinión que no sea la nuestra nos parece interesada, despreciable, digna de agresión e insulto. Estamos en una torre de Babel de sentimientos. La destrucción es, pues, mucho mayor de lo que parece a primera vista. Ya hay momentos en los que dudamos de que Venezuela tenga salvación. Somos una tierra en la que toda maldad tiene su asiento. Estamos cercanos a eso que Hobbes llamaba el “estado de la naturaleza”, es decir, el estado previo al ordenamiento jurídico, a las leyes morales, a las normas de convivencia que hacen de un hombre un ser humano. Estamos —diría Hobbes— “en un estado que se denomina guerra; una guerra tal que es la de todos contra todos”.
Santo Tomás de Aquino decía que un tirano se apropia no solo de los bienes materiales de su pueblo, sino de sus bienes culturales; suprime los valores porque requiere un pueblo que sea lo menos virtuoso posible y promueve la enemistad entre los ciudadanos apelando al viejo principio de “divide y reinarás”. El tirano “despojado de la razón, se deja arrastrar por el instinto, como la bestia, cuando gobierna”, nos dice el Angélico. De esta manera logra envilecer a los ciudadanos hasta el extremo, porque sabe que así los somete mejor. Sin duda, en Venezuela este instinto ha funcionado a la perfección. Los venezolanos hemos sido envilecidos al extremo.
Cómo haremos para volver a creer en nosotros mismos, para considerarnos un pueblo digno de progreso y bienestar, de libertad y democracia; digno de vivir feliz sin necesidad de huir de su tierra. Es una pregunta que nos atañe y nos concierne a todos. En nuestro horizonte hay demasiada hambre, demasiada sangre, demasiado odio. Necesitamos con urgencia volver a creer en algo: creer que somos posibles, que podemos respetarnos y tolerarnos, que comer es una actividad normal del ser humano, que podemos transitar calles seguras, que los desacuerdos no nos condenan a asesinarnos, que hay esperanza y futuro y que ese futuro puede ser del tamaño del empeño que pongamos en él. No puede ser que una tierra que es capaz de producir tanto talento, tantas individualidades inteligentes y capaces, esté condenada al fracaso como proyecto común. Esta lucha comienza en nosotros mismos. Corazón adentro debemos hacer que Venezuela renazca como una aspiración de fe en nuestro espíritu, comprometida con valores, principios e ideas. La lucha es afuera y es adentro. Volver a creer en nosotros es el primer paso para salir de esto, porque a esa certeza no hay fuerza humana que la someta. Ese día veremos a la tiranía desvanecerse hasta convertirse en un mal recuerdo, como cuando, mirando un viejo retrato de nosotros mismos, caemos en cuenta de lo feos que fuimos alguna vez.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Luis Herrera Campins. El Poder de la humildad

 Luis Herrera Campins. El Poder de la humildad



https://youtu.be/x3GKypRZpY8

El arco minero... un desastre planetario en desarrollo.

#Trailer - Isaías Medina Angarita, soldado de la libertad


Jóvito Villalba, el verbo hecho política


domingo, 4 de noviembre de 2018

1983


1983
 
Un año antes del fin Orwelliano, tenia uno 6 años, mi hermanito tenia 1, y nos las pásabamos en la finca de los Hernández, muchos días al año, en una churuata para ovejos que se hizo mi papá en un terreno prestado por el sr. Iván. Hasta 80 ovejos!
Era la época que nos bañábamos en la pileta del Rameral, la superfinca de los 70 y 80 en Sucre: Pavos, Patos, Cerdos, Vacas, y mucha actividad sanitaria, un lujo de finca.
 
Paseábamos en los caballos y monturas, y ahí pasaron 3 aventuras divertidas: el que me prestaban era blanco, alto, dócil, humano, y sólo caminaba, no trotaba, y yo tenía un incisivo superior (derecho) flojito... e iba espabilao viendo el vuelo de los garzones y el viento cómo movía las matas de uvero extranjero, el que mancha y no se quita, y además iba boquiabierto, y no vi, no lo vi venir...uno de los cables para alumbrar a las gallinas de Victoria (huevo y para hervidos, con cambur claro), guindaba en perfecta parábola cóncava, como un chinchorro de un hilo, y pasé justo en esa posición de boca abierta en el punto focal medio de dicha ecuación tangible.. y se me ha enganchado el diente, zás!, saliendo disparado y nunca encontrado, ni por el Ratón Pérez de la época...
Bueno, vainas de muchacho, un sangrero, una lloradera, y risas, muchas risas, y papá pálido.
Las otras 2 anécdotas con los caballos de los Hernández eran muy à la Mode, ya Sting se oía en las radios y los tocadiscos de vinil en Guacarapo, y los jóvenes Héctor, Gracielita, Tommy, César y sus amigos lo ponían en sus fogatas en las noches estrelladas más impactantes del planeta. Continúo, que me encadeno enamorado de mi feliz niñez, iba, en 2 oportunidades distintas, con mi caballito, el marrón, primero, el cenizo luego, y pasando por la misma mata de Yaque, antes del puente de la vía de penetración rural que conecta el sistema de riego Cariaco (diseñado por franceses) con la laguna de Buena Vista (Mar de Humboldt), en la misma mata de yaque, en dos años consecutivos... fui 'atacado' por dos especies de avispas en mi cogote!, vergg, qué dolor!
Unas, las llamadas 'lengua e vaca', grandes, y que hacen un ruido de avión! y las otras las 'municiones', chiquitas y rápidas, y la cabeza parecía una chirimoya...
 
Recuerdo que también nos bañábamos hasta en los bebederos de las vacas, con Mari, y con ella, mi compinche de fútbol y de bañarse bajo la lluvia en Cumaná, (y de Barbie y PinyPon he decir en honor a la verdad), y recuerdo como ayer, debe ser por la luz de las 4 de la tarde, y la temperatura perfecta de 27ºC, y en el asiento delantero de la Cougar del 82 de mi madre, oyendo la radio...un catire decía en un slogan de campaña electoral: 'YA ESTÁ BUENO YA!'
 
y Mari y yo, niños venezolanos al fin, politizados y medio (conio nos pasábamos 6 tarde-noches/semana en el porche de Cumaná oyendo a los 'grandes', los adultos, hablar de juventudes católicas, del partido, la caravana, 'zapato, chancleta...', elecciones e impugnaciones en IUT Cumaná, el S2, etc.), Mari y yo disertábamos, yo de 6 y ella de 5, pero ella muy inteligente en mates y lengua desde chiquitica!, disertábamos que si estaba bien dicho el slogan, que sonaba como a mal hablar, a redundancia, y en un año que ocurrían los Panamericanos, el viernes negro, el maldito juramento traidor en un samán con vagos y maleantes resentidos, ese 1983, fue el primero que viví con Teodoro.
 
Petkoff, húngaro? será austrohúngaro, porque Off es una derivación de  'casa' en germano, tal como mi hermano de crianza en el oriente venezolano, Rapsffensperger, Húngaro su Pay? será un príncipe Austríaco que se mudó al país magiar...
 
Teodoro es el súmmum, el elixir del criollo, hablaba como todos, sentía como todos, hacia las cosas bien como  todos, y evolucionaba, lo vimos con Caldera luego, un Príncipe de la Política Venezola, era divertido y locuaz, sagaz, pilas, rápido, ágil, audaz, firme, eficiente..
 
1983-2018, YA ESTÁ BUENO YA!!!!!!!!!!!!!!!!!